
Luna inicio un viaje de una semana.
Estaremos en contacto de un modo u otro, de eso no cabe dudas.
Sin aire no puedo vivir.
Sin Luna tampoco.
Pero así y todo, sus lagrimas asomaban fácilmente de sus ojos color miel.
Y sus ojos son demasiado hermosos para verlos así. Me hace daño.
Pasaríamos una noche de amor antes de que partiera.
Camino a nuestro refugio, estaba indecisa. Sensible. Hasta parecía enfadada y distante.
Decidí, ante el tsunami emocional que notaba en ella, tomar las riendas y llevarla bajo mi ala protectora sin consultarle.
Sabía que de no hacerlo, nos arrepentiríamos mas rápido de lo que imaginásemos.
Una vez dentro, la cerradura giro y la intimidad se encendió para nosotros.
Aun seguía perturbada, mi hermosa Luna.
Se quebró.
Luego yo casi también. Digo "Casi" pues por mi condición de protector no me permití caer.
Redoble mis esfuerzos para hacerla sentir mejor.
Nos amamos.
Fue fantástico.
Hoy es el día 1 del viaje de Luna.
Y siento una presión en el pecho.
Todo lo que veo pierde brillo, color. Se torna en blanco y negro.
Me importa poco y nada todo lo que pasa a mí alrededor.
Todo esto y más, se debe a una sola cosa.
La extraño.
Extraño a la mujer que amo.
Luna, aquí estaré.
Esperándote en la orilla de nuestro mar de amor.
Te necesito, pero me obligo a ser paciente.
Como te dije en medio de la pasión. Cada sacrificio, cada momento, cada semana que pasa para estar solo una hora contigo, vale la pena.
Ahora necesito hacer algo.
Me voy a sentar un rato al sol.
Y pensar en Luna.

No hay comentarios:
Publicar un comentario